Los frutos promisorios: El cacao


Los primeros árboles del cacao crecían de forma natural a la sombra de las selvas tropicales de las cuencas del Amazonas y del Orinoco, hace más de 4.000 años.

 

Posteriormente, los mayas fueron grandes cultivadores de esta planta y crearon brebajes amargos hechos de semillas de cacao, que consumían solo los reyes y los nobles, para dar solemnidad a determinados rituales sagrados.

 

El cacaotero produce unas mazorcas que contienen de 30 a 50 granos largos, blancos y carnosos acomodados en filas. Una vez sacados de la mazorca se amontonan y se ponen a secar durante seis días, en los cuales sufren un proceso de fermentación para adquirir, finalmente el color marrón chocolate.

 

Para la elaboración del chocolate se muelen las habas del cacao, previo tostado de las mismas. El resultado es una "pasta de cacao" que, calentada a 100 grados, da lugar a la "manteca de cacao".

 

La elaboración del chocolate se realiza mezclando la manteca de cacao con azúcar, para luego refinar la composición resultante. El sabor final depende de la selección y mezcla de diferentes tipos de granos de cacao.

 

El consumo de chocolate elimina el cansancio y estimula las capacidades psíquicas y mentales. También se utiliza en cosmética.


Amazonía: Ciencia, Arte y Cultura

 

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