Como ya conocemos los expertos consideran que existen dos zonas geográficas sobre el origen y dispersión del maíz; México - Centroamérica  y la Región  Andina. Es a partir de la llegada de los españoles al nuevo continente, cuando se trae rápidamente  a España - mucho antes que otros cultivos -  y desde aquí se distribuye a toda Europa.  Por tanto es merecido un homenaje a estas dos zonas de expansión, que siguen considerando al maíz actualmente como su vida.

La primera instalación  constará de la combinación de dos piezas que han estado indisolublemente unidas al consumo del maíz en la zona centroamericana: el metate y el molcajete. El primero es un molino de mano plano con el que molían el maíz, - todavía se sigue utilizando ampliamente  en las zonas rurales - , mientras que el segundo es un mortero grande, que sirve para machacar el maíz. Ambos están construidos en piedra volcánica.

Para hacer más visible la instalación la complementamos con un óleo y una figura de madera, ambos de procedencia guatemalteca, en la que se aprecia   las campesinas moliendo el maíz en los metates y cociendo las tortillas – el equivalente a nuestras tortas de maíz-  en unos hornos muy singulares, denominados cómales.

 

El comal tradicional  es básicamente un disco o una elipse plana de talla mediana- entre unos 30 y 50 centímetros de diámetro- elaborado de barro cocido, que se coloca sobre tres o cuatro piedras, que sirven para darle soporte y para poder encender fuego y las  brasas justo debajo del comal. Podemos afirmar sin lugar a equivocarnos que para un mexicano y un centroamericano en general, el binomio metate –  comal son las herramientas  que mejor identifican a la alimentación de esa región.

 

 


 


 


 

 
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